Carlos Gaytán – MÁS CHEFS, MENOS NARCOS

Lo que Guerrero le debe a sus hijos ilustres

REDACCIÓN MEXNEWS – Chilpancingo Gro – 3 de Mayo 2026

Hay una pregunta que duele hacerse, pero que hay que hacerse: ¿por qué conocemos mejor a los que destruyen que a los que construyen?

Si le preguntas a cualquier joven en Guerrero quién es Félix Salgado Macedonio, las probabilidades son altas de que sepa. Su nombre ha llenado titulares, debates de café y peleas de sobremesa. Pero si le preguntas por Carlos Gaytán —el hombre que salió de Huitzuco sin un centavo en la bolsa y se convirtió en el primer mexicano en la historia en obtener una Estrella Michelin— es probable que te quedes mirando con cara de «¿y ese quién es?».

Eso, querido lector, es exactamente el problema.

Lo que olvidamos celebrar

Guerrero es tierra de gigantes. No de los que hacen ruido con pistolas y escoltas, sino de los que hacen historia con sus manos, con su inteligencia, con su terquedad de no rendirse aunque el mundo les dijera que no. Guerrero tiene mares que alimentan poetas, sierras que forjan carácter y cocinas que guardan siglos de sabiduría. Pero a veces parece que preferimos recordar lo que nos avergüenza en lugar de lo que nos enorgullece.

Carlos Gaytán nació en Huitzuco, uno de esos municipios que el mapa suele ignorar. A los 20 años, como miles de guerrerenses, tuvo que irse. Se fue a Estados Unidos sin papeles, sin dinero, sin más equipaje que la voluntad de hacerse un lugar en el mundo. Empezó lavando platos. Sí: lavando platos. Ese es el inicio de la historia de quien hoy es considerado uno de los chefs más importantes del planeta.

No hay romance falso en ese dato. Hay sudor, humillación, frío de inviernos ajenos y la dignidad de quien sabe que un trabajo honesto, aunque sea el más humilde, es el primer escalón de algo más grande.

El sabor que viene de tan lejos y llega tan alto

La cocina de Carlos Gaytán no es solo técnica. Es memoria. Es la mano de su madre —Doña Teté— revolviendo una olla en Huitzuco. Es el chile, el maíz, el humo y la tierra de Guerrero convertidos en algo que los paladares más exigentes del mundo han querido probar. Ese sazón no se aprende en escuelas caras. Ese sazón se hereda. Se lleva en la sangre como se lleva el acento.

Y así, paso a paso, lavando platos primero y dirigiendo brigadas de cocina después, Carlos se convirtió en el primer chef mexicano en ganar una Estrella Michelin, el reconocimiento más alto que existe en la gastronomía mundial. Un galardón que reciben los mejores. Y él lo ganó siendo de Huitzuco, Guerrero. De aquí. De los nuestros.

Teté: el regreso más bonito

En el Tianguis Turístico 2026, en Acapulco, Carlos Gaytán hizo algo que ningún galardón hubiera podido superar: regresó a su tierra y abrió un restaurante con el nombre de su madre. Lo llamó «Teté». No lo llamó con su apellido, no lo llamó con algún término en francés que sonara sofisticado. Lo llamó como llama a la mujer que le enseñó que cocinar es un acto de amor.

«Teté» está ubicado en el Princess Mundo Imperial, uno de los complejos hoteleros más importantes de Acapulco. Sus paredes cuentan escenas de Guerrero como si fueran postales de un tiempo que merece ser preservado. En cada platillo hay un recuerdo de Huitzuco, una deuda saldada con la tierra que lo formó. Las recetas son una interpretación magistral de los sabores que Doña Teté le preparaba en casa: la cocina de la infancia elevada al nivel del arte.

Y en la inauguración, ahí estaba Doña Teté. Viendo a su hijo. Ese joven que se fue con una mochila de sueños y regresó como el rey de la cocina del mundo. Ninguna Estrella Michelin brilla tanto como eso.

Un mensaje para los que van a intentarlo

Si estás leyendo esto y tienes quince, dieciséis, diecisiete años, y llevas dentro algo que quieres hacer —cocinar, pintar, escribir, diseñar, construir, inventar— esto es para ti:

Tu municipio no es un límite. Tu origen no es una condena. Huitzuco no aparece en los mapas que importan, y aun así de ahí salió el mejor chef de México. Guerrero tiene fama de ser tierra de violencia, y también es tierra de quien tiene el valor de volver a ella con las manos llenas de orgullo.

Los que gritan más fuerte no siempre son los que más merecen ser escuchados. A veces, el que más merece atención es el que está callado, cocinando, aprendiendo, fracasando y volviendo a intentarlo.

Más chefs. Más artistas. Más científicos. Más arquitectos. Más guerrerenses que le apuesten a construir. Menos de lo otro. Ya sabemos cómo termina esa historia.

Tú eres lo que Guerrero necesita. Y ya es hora de que lo sepas.

“Cocinar es recordar quién eres y de dónde vienes.”

— Carlos Gaytán, Chef. Huitzuco, Guerrero.


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